LOS HIJOS DE LA INMIGRACION

13 12 2010

Happiness, Felicidad, es el nombre que recibirá la pequeña que nació anoche en una patera en el mar de Alborán. Tanto el bebé, que pesó 3,680 kilogramos, como la madre se encuentran en buen estado de salud en el Hospital Santa Ana de Motril (Granada), pese a las condiciones precarias en las que se produjo el nacimiento.

“La mamá estaba cansada, un poco temblorosa”, relata Luisa Ferriz, enfermera de Cruz Roja, que anoche la atendió en el puerto de Motril. La mujer, de 28 años, se llama Judith y viene de Nigeria, según contó en inglés al Equipo de Respuesta Inmediata en Emergencias (ERIE). Mientras, la pequeña Happiness, su primera hija, “estaba muy bien, calentita, con buen aspecto”, prosigue Ferriz.

Quizá en esto tenga que ver la intervención del guardia civil Carlos Puche, que dio calor al bebé, al que llevaba pegado al pecho, desde que la embarcación de Salvamento Marítimo rescató a los inmigrantes en la isla de Alborán hasta que llegó al puerto granadino, dos horas después. Puche explicó anoche a Efe que se sentía tranquilo cada vez que la pequeña se ponía a llorar “ya que era señal de que estaba viva”.

Los 38 inmigrantes subsaharianos -la mayoría de Nigeria, Ghana y Camerún- embarcaron en una zodiac en Marruecos. Aunque con cierta frecuencia llegan embarazadas y niños a las costas españolas, en esta ocasión había más de lo normal, según Enrique Garberí, patrón de la Salvamar Hamal, el barco de Salvamento Marítimo que efectuó el rescate. En total, 13 mujeres, siete de ellas embarazadas, y cinco niños de corta edad a los que se sumó en pleno viaje la pequeña Happiness.

La embarcación fue localizada hacia las cinco y media de la tarde de ayer a unas tres millas al sur de la isla de Alborán por una avioneta de Salvamento Marítimo, que había recibido la alerta de una posible patera. La Salvamar Hamal, que llevaba además a bordo a dos guardias civiles del servicio marítimo, llegó al puerto de la isla una hora después. Para entonces, la pequeña zodiac había arribado a una playa de Alborán y la pequeña ya había nacido.

La información sobre si dio a luz en el mar o una vez la embarcación varó en la playa es confusa. Según relató después Judith a la enfermera de Cruz Roja, el parto se produjo en la patera, con la ayuda de dos compañeras de viaje. Lo cierto es que miembros del pequeño destacamento militar que hay en la isla dieron la primera asistencia al grupo, y después, entregaron a los inmigrantes a Salvamento Marítimo para que los trasladaran hasta Motril.

“El padre llevaba a la niña en brazos, todavía tenía un trozo de 10 o 15 centímetros de cordón umbilical colgando”, recuerda Garberí. Le dijo en inglés que había nacido hacía una media hora. Mientras, los militares ayudaban a la madre a caminar hacia la embarcación. “Se encontraba dolorida, débil”, describe el patrón. “Les atendimos como buenamente pudimos, les dimos ropa seca y mantas. Afortunadamente, las condiciones meteorológicas eran bastante buenas, lo que facilitó el rescate”, dice Garberí.

El barco de Salvamento Marítimo llegó a Motril hacia las 22.50. El equipo de Cruz Roja, alertado desde horas antes, esperaba con la ambulancia, material médico, mantas y comida preparados. Una médica subió a la Salvamar Hamal a evaluar a la pequeña Happiness y a su madre. “Acabamos a las dos de la madrugada. Fue muy emocionante, con tantas embarazadas y niños”, cuenta Ferriz. Madre e hija fueron trasladadas al Hospital Santa Ana, donde también fueron atendidas las otras seis embarazadas, que se encuentran entre las 28 y las 32 semanas de gestación, según Isabel Moreno, ginecóloga del centro. Todas fueron dadas de alta menos Judith y Happiness, que permanecen ingresadas.

“La madre está despierta, como está en un entorno que no conoce, está algo asustada y tímida”, cuenta Moreno. La doctora relata que cuando llegó, se encontraba bien, sólo con un poco de anemia. Al bebé, por su parte, se le practicaron pruebas de serología en busca de infecciones, y también se encuentra en buen estado de salud, por lo que ya está con su madre, que la amamanta. “Cuanto menos intervenimos los ginecólogos, mejor va el parto”, bromea cuando se le pregunta por lo bien que ha salido todo pese a las condiciones tan adversas.

Moreno explica que por protocolo, ambas podrían irse mañana mismo, pero que en estas circunstancias, probablemente estén ingresadas más tiempo, aparte de para que Judith se recupere del todo, hasta que Cruz Roja encuentre plaza en un centro de acogida donde puedan estar juntas. Según ha explicado a Efe el letrado y experto en Extranjería Carlos Juan González, en casos como éste, la legislación española establece el derecho de sangre para conceder la nacionalidad al niño, por lo que el bebé sería en principio nigeriano, como sus padres, siempre que el Consulado de Nigeria lo reconozca como tal.

El resto de los inmigrantes han sido puestos a disposición de la policía nacional en el centro de acogida temporal que dispone en el Puerto de Motril, donde permanecerán hasta que sean enviados a un centro de internamiento.

Fuente: El Pais

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