La casa es grande y no repara en gastos

18 01 2011

Los auriculares en el Senado han llegado para quedarse. El socialista Ramón Aleu ha inaugurado la nueva era multilingüe en la Cámara Alta utilizando el catalán. Sus señorías se ajustaban los ‘pinganillos’ y los traductores se ponían manos a la obra. A partir de ahora tendrán trabajo. Los discursos de los senadores ya pueden pronunciarse en catalán, euskara, gallego o valenciano en los plenos. Eso sí, las llamadas de atención del presidente pidiendo silencio continúan siendo en castellano.

Su estreno oficial se ha producido esta tarde en la Cámara Alta, cuando ha comenzado el debate de las mociones. Ha sido el portavoz del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), Ramon Aleu, el que ha iniciado el sistema de traducción simultánea defendiendo una moción sobre el fracaso escolar. Gracias al trabajo de los traductores, todos los senadores, invitados y periodistas han podido escuchar a través de unos auriculares la traducción al castellano.

Si las diferencias políticas hacían difícil que los senadores se entendieran entre sí, ahora para escucharse ya tienen que echar mano de los traductores. Cada uno de los oradores que han ido subiendo a la tribuna ha hecho alguna referencia al uso de las lenguas cooficiales. La mayoría lo ha defendido como un avance y un signo de normalidad, sin embargo, varias senadoras gallegas del PP han puesto énfasis en que iban a usar el castellano porque se debatía un asunto que afecta a todos los españoles y el castellano es el idioma en el que todos iban comprenderlas.

Esta actitud del PP ha sido muy criticada por el BNG, cuyo portavoz ha hecho el discurso más político denunciando la existencia de enemigos de las lenguas cooficiales. Por ello, ha acabado deseándolas “larga vida”, al igual que al castellano pero siempre en posición de “igualdad” con ellas.

Como adelantó ELMUNDO.es, que cada senador hable en el idioma que prefiera costará a las arcas públicas 350.000 euros cada año. Cada sesión supondrá un desembolso de 12.000 euros. Además, la Cámara ha comprado 400 equipos de traducción con auriculares, que han costado en total 4.526,48 euros.

‘Los derechos no tienen precio’

Los nacionalistas de ERC, CiU, PNV, BNG, PSC y otros partidos restaron importancia en su día a este aumento del gasto porque, dijeron, ellos tienen derecho a expresarse en la lengua oficial que quieran y “los derechos no tienen precio”.

Desde el Senado apuntan también que, a pesar de la subida de esta partida, que se ha multiplicado por 17, el presupuesto general de la Cámara ha bajado en 2011 en un 6,7%. Entre otras medidas de ahorro, el año pasado se bajó el sueldo de todos los trabajadores del Senado una media de un 5%.

La reforma del Reglamento que ha hecho posible la introducción de las lenguas autonómicas se aprobó el pasado verano. A principios de 2010, 34 senadores nacionalistas propusieron que el catalán, el gallego y el euskara se pudieran usar en todos los plenos, comisiones y comunicaciones escritas u orales de la cámara.

La propuesta fue negociada con el PSOE y, finalmente, se aprobó que las lenguas autonómicas solo se usaran en los plenos y durante el debate de las mociones. El PP siempre se opuso porque consideró que los senadores van a hacer “el ridículo a nivel mundial”, ya que todos entienden la lengua oficial del Estado, el castellano. También la parlamentaria de Unión del Pueblo Navarro (UPN) votó en contra.

Sin embargo, el PSOE, el PSC y todos los nacionalistas votaron a favor del cambio. Eso sí, estos últimos lo tildaron de insuficiente y anunciaron que pedirán que el catalán, el gallego y el vasco se pueda hablar en todos los plenos y comisiones y, también, en el Congreso de los Diputados.

Sala Enrique Casas

En cada sesión plenaria trabajarán desde hoy siete intérpretes (tres de catalán y valenciano, dos de gallego y dos de euskara) que irán rotando semana tras semana entre los 25 seleccionados. Casi todos ellos residen en Cataluña, el País Vasco o Galicia y el Senado también les costeará el desplazamiento y la estancia en forma de dietas.

Los traductores son los mismos que fueron seleccionados en 2005 para traducir las sesiones de la Comisión General de las Comunidades Autónomas, el único órgano del Estado -hasta ahora- en el que se podía hablar en todas las lenguas oficiales. La diferencia con el Pleno es que la Comisión se reúne una o dos veces al año.

Los profesionales harán su trabajo en la sala Enrique Casas del Senado, que dispone de cabinas de traducción que hasta ahora se usaban sólo para reuniones internacionales. Desde ella, seguirán el Pleno por un monitor. Fuentes de la Cámara explicaron que no se podrá tomar imágenes de los traductores, ni los periodistas podrán hablar con ellos. Así lo han pedido expresamente los profesionales, según explicaron desde la Cámara Alta.

Fuente: El Mundo

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