El pobre Ken

7 03 2011
  • El novio de Barbie cumple medio siglo…
  • …Y los sociólogos lo consideran una metáfora de la deriva masculina

¿Se imaginan ser Ken? Con el cuello ancho, sin genitales, siempre repeinado, amable y soso, gregario, condenado a soportar al cisne blanco de Barbie durante tantos años… Tantos años como 50, que son los que acaba de cumplir Ken Handler, el novio de la muñeca de Mattel, el hombre que fue creado a partir de la costilla de su mujer.

El aniversario está siendo celebrado con un puñado de textos periodísticos más o menos festivos. Hay dos líneas argumentales: por un lado, se narra la vida del Dennis Thatcher de los muñecos a partir de los momentos más pintorescos de su biografía: sus constantes cambios de trabajo (40 oficios se le cuentan además de mucho ‘dolce far niente’); sus dudas homoeróticas en los años 90; la interrupción de su relación con Barbie la década pasada, su reconciliación; su aparición en Toy Story 3… Nada especialmente heroico.

La otra línea es la que intenta hacer ciencias sociales a partir de los 50 años de vida del muchacho. Tiene su gracia. El álbum de fotos de Ken, para empezar, sirve para hacer una historia de la moda masculina del último medio siglo: aires ‘high school’ en los 60, pantalones de campana y chaquetas de pana en los 70, trajes minimalistas después… Hasta llegar a los Ken de las últimas generaciones, sabiamente diversificados. Por un lado, chicos guapetes y coquetos que visten camisetas entalladas y vaqueros pitillos; y por el otro, algún Ken barbado, vestido de negro, con un casco de moto, casi contracultural. ¿Un Ken Harley Davidson?

A partir de ahí, podemos especular con la suerte del hombre moderno. En ‘The smart set’, Greg Beato recuerda que el primer Kent parecía un gandul para el que todos los días son sábado y todas las noches había una cita. Con los años, el personaje adquirió un perfil más activo y adulto, casi autosuficiente. Sin embargo, los Ken de los últimos años parecen otra vez más jóvenes e insustanciales. Como unos estudiantes universitarios que, en vez de estudiar, se pasaran el día en un Pull & Bear. Beato sostiene que esa evolución es una imagen de la desdicha de la condición masculina, cada vez más blandengue. El Ken de la Harley, según su tesis, es la última esperanza.

Fuente: El Mundo

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