El último bandolero

19 04 2011
  • Llevaba 5 años atemorizando a pastores, ganaderos, senderistas y gasolineros.
  • Se ocultaba en su tienda de campaña y en cuevas, donde guardaba todo lo robado.
  • Unos 70 agentes de la Guardia Civil participaron en su detención.
  • Escondía además a una menor de 14 años que hacía las funciones de su amada.
Se había echado al monte como antes lo hizo el famoso ‘Lute’ y como dos siglos atrás se echara el televisivo Curro Jiménez. La Guardia Civil ha informado este lunes de la detención de un bandolero que se ocultaba en la sierra de Cádiz y que llevaba cinco años atemorizando a pastores, ganaderos y gasolineros (y algún que otro senderista) en Sierra Margarita, que baña las poblaciones gaditanas de El Bosque y Benamahoma.
Había instalado su guarida en un lugar inaccesible y nada transitado. Allí se ocultaba en su tienda de campaña y en varias cuevas, donde guardaba todo lo robado. Unos 70 agentes de la Guardia Civil participaron en su detención. Antonio Manuel, de 40 años, siempre llevaba encima su escopeta de caza (robada, como no) y tenía todo un arsenal de machetes y hachas.
Su detención, el día 15, fue toda una película. Cuando los agentes rodearon su campamento en plena sierra, una jauría de ocho perros de presa que tenía adiestrados para alertarle de la presencia de intrusos le despertó con sus ladridos y consiguió huir. Desnudo y armado con su escopeta consiguió romper el cerco policial e internarse en el bosque. Poco después, rodeado, Antonio Manuel optó por el más difícil todavía: lanzarse desde un barranco de tres metros de altura a un arroyo para escapar. No lo logró, pero consiguió arrastrar en su caída a dos guardias civiles con los que forcejeaba, mientras se resistía a la detención. En su arresto participaron perros adiestradosy un helicóptero. Lo dicho, de película.

Armas, drogas y perros

En su campamento, la Guardia Civil halló 23 plantas de marihuana con las que comerciaba aparte de consumir, con una canalización de agua incluida. Pero los agentes hallaron algo más que armas, drogas, enseres robados y fieles perros guardianes. En una de sus tiendas de campaña se escondía una menor de 14 años, pariente del detenido, que al parecer hacía las funciones de amada del bandolero.

Una vez arrestado, siguió su espiral de violencia asilvestrada. En el vehículo en el que fue trasladado a la comandancia de la Guardia Civil intentó autolesionarse. Y, una vez en los calabozos, la emprendió a golpes con la cámara que vigila las celdas. Una de sus últimas fechorías se produjo en enero, cuando atracó una gasolinera de la zona y golpeó con la culata de su escopeta al empleado. En la sierra gaditana le conocían como ‘El Lute’. Digno heredero. Pastores, ganaderos, senderistas y comerciantes de la zona duermen ahora más tranquilos.

Fuente: 20 minutos

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