Exposición… Doce cuerpos humanos y 120 órganos vitales

15 05 2011

Una exposición, no apta para hipocondríacos ni para pusilánimes, y que abre este fin de semana sus puertas en Madrid, invita a realizar un viaje apasionante al interior del cuerpo humano, para contar con pelos y señales la historia de la vida, desde que somos un embrión hasta que morimos de viejos.

‘Human bodies. The Exhibition’, que así se llama la exposición, vista ya en otros lugares de España, pretende ser una clase de anatomía humana “comprensible para todos, desde profesionales de la medicina a legos en la materia”, según han decidido sus organizadores, el grupo Musealia Ententainment, que insisten en su carácter “exclusivamente pedagógico” y en que está concebida desde el “más cuidadoso respeto”.

Quienes visiten sus ocho salas tendrán la oportunidad de aprender, entre otras muchas cosas, las razones por las que los huesos de los niños crecen más rápidamente en primavera que en otros momentos del año, por qué medimos un centímetro más por la mañana que por la noche o cómo funcionan los músculos cuando chutamos un balón de fútbol.

Y todo ello a través de doce cuerpos humanos y 120 órganos vitales, mayoritariamente de origen asiático, de ciudadanos chinos fallecidos y no identificados, conservados mediante la plastinación, una técnica que consiste en reemplazar los líquidos y parte del tejido adiposo por un polímero, una sustancia plástica que tiene las características de una silicona especial.

Un proceso minucioso y lento en el que es un especialista el doctor Rafael Latorre, director científico de la exposición y profesor de Anatomía en la Universidad de Murcia, cuyos alumnos se beneficiarán de todo el material expuesto cuando termine este proyecto museístico.

Latorre, junto al doctor Virginio García-Martínez, director médico de la muestra y profesor universitario en Extremadura, acompañaron a los periodistas en su recorrido por las ocho salas, la primera dedicada al desarrollo humano.

En ella puede verse que un embrión humano de cuatro semanas tiene apenas el tamaño de la cabeza de un alfiler, o cómo evoluciona un feto en el vientre de la madre hasta el mismo momento del parto. Allí también se cuenta que el óvulo es la célula más grandes del cuerpo humano y el espermatozoide la más pequeña.

El visitante tiene la oportunidad de conocer todos y cada uno de los huesos que conforman el esqueleto de hombres y mujeres, y aprender, por ejemplo, que el cuello de una jirafa tiene el mismo número de huesos que el de un ser humano.

El sistema muscular ocupa una amplia sala, presidida por el cuerpo de un hombre en el preciso momento de disparar a gol, lo que permite ver cómo actúan, sobre todo, los músculos de sus extremidades inferiores.

En la sala dedicada al sistema respiratorio, aquellos visitantes todavía enganchados al tabaco verán un pulmón limpio y otro enfermo, completamente negro como consecuencia de la nicotina, una sustancia que en estado puro puede matar a una persona con tan sólo una gota.

Se aprende, además, que respirar por la nariz evita resfriados, que al toser el aire puede salir a una velocidad de 140 kilómetros por hora y que los fumadores -de nuevo la maldad del tabaco- pierden siete minutos de vida por cada cigarrillo que fuman.

En las vitrinas de la sala dedicada al sistema circulatorio se exhibe una colección de corazones humanos, junto a uno de caballo, y la prueba de que en el interior de cada ser humano hay 96.000 kilómetros de vasos sanguíneos, de tal manera que si se colocaran alineados podrían dar dos veces la vuelta a la Tierra.

Explica la exposición, instalada en el pabellón 12 del recinto ferial de la madrileña Casa de Campo, cómo funciona el aparato digestivo, y más después de saberse que, durante toda una vida, una persona come alrededor de 27.216 kilos de comida, el equivalente al peso de seis elefantes. No en vano pasamos comiendo casi cinco años de nuestra existencia.

También se explica el porqué de una barriga cervecera, o el funcionamiento y fisiología de los órganos urogenitales femenino y masculino, además de aclarar las razones de por qué la mujer es el único mamífero que siente dolor en el parto.

Y una revelación curiosa sobre el funcionamiento del cerebro: que, en la lectura, “es de pcoa importancia en que odern etsan las lertas en las palbaras; lo más improtnate es que la prirmea y úlimta lerta tienen que esatr en su luagr”.

Fuente: El Confidencial

Anuncios

Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: